Difícil situarse ante los hechos tan difíciles y tan complicados de Colombia. Sobretodo mantenerse consecuentes con nuestras convicciones, con nuestros principios, con nuestra solidaridad ,con las causas que originaron la guerrilla en Colombia. Esa lucha que lleva ya casi medio siglo. Como ubicarse frente a temas tan controversiales y difíciles de comprender, como es el tema de los secuestros u otras situaciones complejas en la historia de la lucha en Colombia. Como hacer para tener una posición estable, consecuente, sin desdibujarnos en la hipocresía de los métodos y de la falsa ética de la derecha mundial.

De verdad la liberación de los rehenes en Colombia, por parte del ejército de Colombia con la ayuda de los norteamericanos como lo ha reconocido el vocero del Presidente Bush, es una buena noticia. Nadie tiene derecho a privar de la libertad a otra persona.

Pero también sería una buena noticia ver en libertad a los centenares de presos que están en Guantanamo, que los gringos los tienen desde hace más de tres años sin juicio, sin que sus familiares sepan porque los tienen detenido. Quisiéramos ver en libertad a los palestinos presos en las cárceles de Israel, a los que tienen los gringos en las mazmorras en Irak, en sus cárceles clandestinas en Europa o a los patriotas afganos detenidos. Quisiéramos a toda esa gente libre y viviendo en paz y democracia. Claro, ya se sabe la versión sobre esta liberación de parte del gobierno colombiano, de los norteamericanos, de los mismos rehenes, pero falta la versión de la FARC.

Haciendo un poco de historia, hace muchos años q la oligarquía colombiana y la derecha norteamericana elaboraron un plan que se conoce como “El Plan Colombia”, este plan era para echar abajo a la FARC y al ALN. Un plan por demás carísimo, pero realmente el objetivo de este plan además de aniquilar las guerrillas colombianas, había otro objetivo no escrito, ese era Venezuela o el petróleo venezolano. El verdadero plan de los norteamericanos era que una vez aniquilados los focos guerrilleros, convertir a Colombia en el centro de operaciones, desde el cual lanzar las operaciones que estratégicamente y realmente se quería. En ese tiempo no estaba Chávez. Ese plan modernizó aceleradamente las Fuerzas Armadas Colombianas. Se asignó quinientos millones de dólares anuales, además de otras cantidades de dinero para programas económicos y según ellos sociales con perfiles de contrainsurgencia, otra partida para la lucha contra el narcotráfico y más dinero directamente para el ejército norteamericano para las tareas de asesoría e inteligencia.

La guerrilla colombiana se enfrentó a una de las situaciones más difíciles, a una de las injerencias más osadas de las políticas de intervención de los norteamericanos en América latina. El ejército colombiano hoy es una de las fuerzas militares más poderosas del continente. Y los gringos han convertido a Colombia en una plataforma que mira de manera amenazante no solo a los vecinos del sur del continente sino hacia el mar caribe y hacia Centroamérica. Esa es la política oficial de los Estados Unidos y de los diferentes gobiernos colombianos y de manera muy especial el del Presidente Uribe. La guerrilla colombiana tuvo que enfrentar un adversario difícil desde que el plan Colombia arrancó, y se modernizó todo.

La historia de Colombia en los últimos años ha sido de la más violenta de América Latina. Pero esto no lo dice CNN y todos los medios de la derecha internacional. Jamás han contado estos medios las razones que hicieron que aquel dirigente campesino iniciara una lucha allá en Marquetalia en unas de las regiones rurales de Colombia. Nunca han contado ni nunca contarán la verdadera historia de la lucha de los campesinos colombianos. Hay que decir que se hace difícil entender algunas cosas como la política del secuestro, la vinculación con los cultivadores de coca y las personas metidas en el narcotráfico, un problema ancestral en Colombia. Esa es la parte difícil de entender. Pero eso no justifica ni es para ponerse de lado de quienes han intervenido de manera brutal en ese país. No se puede estar de acuerdo en que se exonere de culpa a los verdaderos agresores.

“Ningún revolucionario tiene suficiente autoridad política y moral de decirle a otro revolucionario como debe hacer su proceso de lucha” (Fidel Castro). Y Chávez quiere imponer a la FARC las formas y los métodos de sus propias luchas, y no puede el Presidente Chávez decretar, clausurar determinadas condiciones de la lucha que se expresan en condiciones muy concretas y particulares en Colombia so pretexto de que esa no es la situación de Venezuela, de Perú, de Brasil, Ecuador, Uruguay y Argentina. Más aún cuando están enfrentados con el más poderoso adversario del planeta. No se puede permitir que utilicen las opiniones y puntos de vista políticos en armas que se sumen a los argumentos de los que han sido los enemigos históricos del pueblo colombiano. Se debe decir abierta y directamente que hay cosas que además de no entenderse no se respaldan o aprueban, pero no imponer métodos de lucha.

Se debe estar de acuerdo en la búsqueda de una solución política, pacifica de los conflictos, que evite la confrontación armada y el derramamiento de sangre. Y solamente cuando los espacios para las soluciones políticas y la participación democrática se cierran es entonces cuando el adversario impone la necesidad del camino a la violencia, de otra manera la violencia no tiene ni sentido ni justificación.

Está claro que el propósito estratégico principal del plan Colombia no era Colombia sino Venezuela, pero aun y cuando tiene razón Chávez cuando dice q la situación en Colombia se convierte en una amenaza sobre Venezuela, (pero eso no es de hoy sino desde antes incluso que Chávez estuviera ahí) pero no por culpa del pueblo colombiano sino por la ambición de las grandes corporaciones y de los gringos que querían y quieren y que no van a renunciar al propósito de apropiarse del petróleo de Venezuela como lo han hecho allá en Irak o como lo están haciendo ahora buscando como controlar las rutas de los gaseoductos en Afganistán o el gas de toda esa parte riquísima de Euro Asia allá en Afganistán, en las rutas nada mas y nada menos que a los miles y millones de consumidores de la India y de China.

Las FARC en Colombia han cometido errores políticos en el manejo de algunas circunstancias como estas de los rehenes. Pero no vayamos a creer que Uribe y sus socios del imperio son unos angelitos no vayan a creer que el ejercito colombiano y las fuerzas paramilitares de Colombia igual lo son. No hay que caer en la falsa moral de quienes han convertido las guerras y la violencia en su principal negocio, de los que han hecho de la venta de las armas su principal actividad, de quienes han hecho de la guerra y de la violación de los derechos humanos su principal método y procedimiento de lucha nos referimos a los que han sido siempre los protagonistas principales de la opresión y la violencia en nuestro continente. No caigamos en la tentación de adoptar la moral de los opresores.